Augustus Waters: al comenzar la película, Augustus se presenta como un joven fuerte, confiado, gracioso y encantador, aunque también sufre de cáncer, se había mantenido bajo perfil. Habla continuamente sobre lo grandioso que es, está convencido que lo importante en la vida es dejando un legado, afectando monumentalmente la humanidad. Planea un picnic con tema holandés hasta el último detalle.
Utiliza sus propias metáforas que toman gran importancia en su vida, como la del cigarro en la boca, que revela el verdadero Gus, que representa su control sobre la enfermedad que lo puede matar; lo utiliza cuando se siente más vulnerable, cuando conoce a Hazel, o en el avión.
Cuando el cáncer vuelve, toda esta personalidad se desvanece, lo que queda es Gus, un adolescente que solía ser un jugador estrella, y ahora se encuentra muriendo de cáncer. Pero Hazel no lo deja de amar por ser Gus en vez de Augustus, más bien, lo empieza a llamar Gus después de que la relación se hace más íntima. Ahora Hazel logra conocer al Gus que es dulce, atento y aterrado niño de 16 años. Mediante se hace más débil físicamente, es forzado a afrontar que morirá sin hacer algo extraordinario, pero Hazel hace que no por eso, se sienta insignificante.